miércoles, 26 de octubre de 2016


Confirmada la eficacia del condroitín sulfato para la artrosis



Autor: Josep Corbella (Periodista científico de La Vanguardia)

El condroitín sulfato es un tratamiento seguro y eficaz para personas con artrosis, según una investigación de la Colaboración Cochrane que ha revisado, evaluado y sintetizado los distintos estudios sobre la cuestión. El veredicto de la Colaboración Cochrane supone un aval científico al uso del condroitín sulfato para el tratamiento de la artrosis.

¿Qué es Cochrane?

Cualquier profesional de la salud sabe lo difícil que resulta prever si un tratamiento es adecuado para una persona concreta con una enfermedad determinada. A menudo depende de la persona, porque un tratamiento que alivia a un paciente puede perjudicar a otro; depende de si el tratamiento puede tener efectos secundarios; de hasta qué punto es eficaz; de si se busca una eficacia inmediata o a largo plazo; de si el paciente tiene también otras enfermedades… Y depende, por supuesto, de cómo se hayan hecho los estudios que han evaluado el tratamiento.

Con tantas variables de por medio, no es extraño que los estudios lleguen a veces a resultados contradictorios y que los médicos tengan a veces criterios distintos sobre cómo abordar un mismo problema. Para reducir la confusión, la oenegé Colaboración Cochrane revisa de manera rigurosa y sistemática estudios publicados sobre cuestiones de salud. Se trata de una organización sin ánimo de lucro en la que participan de manera voluntaria más de 10.000 profesionales sanitarios de un centenar de países. Los resultados de las revisiones, que sirven de guía a médicos de todo el mundo, se publican en la Biblioteca Cochrane.

Estudio exhaustivo

En un informe publicado el 28 de enero en la Biblioteca Cochrane, se han revisado los estudios sobre el condroitín para el tratamiento de la artrosis. Se han analizado datos de 43 ensayos clínicos en los que han participado 9.110 pacientes, de los que aproximadamente la mitad recibió condroitín y la otra mitad, placebo.

Para garantizar la validez de los resultados, sólo se han incluido ensayos clínicos aleatorizados, es decir, en que se determinaba al azar quién recibía condroitín y quién no. Archie Cochrane, el epidemiólogo británico que dio origen a la Colaboración Cochrane, defendió que los ensayos clínicos aleatorizados son imprescidibles para evaluar correctamente la eficacia y la seguridad de los tratamientos médicos. Son los que garantizan que los grupos de pacientes sean comparables y que la diferencia principal entre ellos sea el tratamiento que reciben.

¿Qué es el condroitín sulfato?

El condroitín sulfato es una molécula compleja que se encuentra en los cartílagos del cuerpo humano. También se encuentra, aunque en menor cantidad, en otros tejidos como huesos, córneas, piel y paredes arteriales. La degradación del cartílago que se produce en casos de artrosis se acompaña de una pérdida de condroitín sulfato en las articulaciones.

Por ello, se piensa que el tratamiento con condroitín sulfato podría ayudar a mantener la integridad de los cartílagos. Si esta hipótesis es correcta, el condroitín sulfato podría frenar la progresión de la artrosis y tal vez incluso reparar parcialmente el cartílago en algunos pacientes. Los resultados de la Colaboración Cochrane refuerzan esta hipótesis.

Resultados concluyentes

Una vez analizados los datos de los 43 ensayos clínicos, el condroitín sulfato ha demostrado ser más eficaz que el placebo para aliviar el dolor en las articulaciones con artrosis. Cuando, tras seis meses de tratamiento, se pide a los pacientes que puntúen de 0 a 100 el dolor que experimentan, los que han sido tratados con placebo le dan una puntuación media de 28; entre los que han recibido condroitín, la puntuación baja a 18.

 Al analizar un indicador de calidad de vida (el índice de Laquesne, que tiene en cuenta tanto el dolor como la pérdida de movilidad), se confirma que el condroitín sulfato ofrece mejores resultados que el placebo.

Las radiografías de las articulaciones afectadas aportan un tercer resultado positivo: el condroitín sulfato frena el estrechamiento del espacio intraarticular. Este resultado sugiere que el condroitín sulfato no sólo alivia los síntomas de la artrosis, sino que posiblemente también frena la progresión de la enfermedad.

Un último resultado relevante es que los efectos secundarios del tratamiento no son superiores a los del placebo, lo que certifica que el tratamiento con condroitín sulfato es seguro.

“Los beneficios son entre pequeños y moderados, pero son clínicamente significativos”, concluyen los autores de la revisión.

¿Cómo utilizar el condroitín sulfato?

Un detalle importante es que el condroitín sulfato no está regulado como fármaco sino como suplemento dietético. Por ello, se encuentran en el mercado distintos productos de calidades diversas. La Colaboración Cochrane ha revisado estudios hechos con distintos suplementos de condroitín. Si los resultados son buenos para un grupo de productos de calidad heterogénea, cabe esperar que serán aún mejores para el condroitín sulfato de grado farmacológico -el de más alta calidad- que puede encontrarse en las farmacias españolas.

Aunque esté regulado como un suplemento dietético y pueda adquirirse sin receta, los autores de la Colaboración Cochrane recomiendan que los pacientes consulten con sus médicos sobre cómo tomar condroitín sulfato. El médico les guiará para decidir la mejor pauta de tratamiento, y si les conviene combinarlo con algún otro producto que potencie la eficacia del condroitín sulfato como la glucosamina.

El condroitín sulfato, advierten finalmente los autores de la Colaboración Cochrane, no es un sustituto sino un complemento de otros tratamientos farmacológicos y terapias que se aconsejan a personas con artrosis. Para obtener el máximo beneficio del condroitin sulfato, por lo tanto, conviene seguir las indicaciones que haga el médico de manera individualizada a cada paciente sobre otras terapias, como hacer actividad física moderada, perder peso y reforzar la musculatura que protege las articulaciones dañadas.

 Cuando se usa mezclado con glucosamina es para ayudar a moderar el dolor, en caso de padercerlo; pero se debe aclarar que la glucosamina no es analgésico.

 El frasco que yo vendo es de alta dosis por lo que se recomienda tomarlo día de por medio en la primera semana y luego todos los días por un mes; y luego por 3 meses consecutivos.

 El precio es de $140.000 de contado y trae 220 tabletas.
Informes : Marta Ligia Gómez O. 300 602 03 63